Salsa roquefort

Receta de salsa roquefort

Cremosa salsa roquefort hecha con queso, nata líquida y el toque justo de aceite. El acompañamiento ideal para carnes, pastas, patatas, verduras y pescados.

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¿Cómo hacer salsa roquefort?

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La salsa roquefort la vamos a hacer en una sartén anti-adherente, la ponemos al fuego, y le agregamos las dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando esté caliente, añadimos el queso roquefort y lo deshacemos a fuego lento mientras lo vamos removiendo con una cuchara de madera.

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Cuando esté deshecho el queso, añadimos la nata líquida y removemos todo a fuego lento.

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Cuando la nata y el queso esté bien integrados, condimentamos la salsa roquefort con un poco de nuez moscada si lo deseamos (sal no hace falta añadir, pues ya está contenida en el queso y el queso roquefort tiene un sabor ya muy intenso).

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Llegados a este punto, lo único que nos queda es dejar que la salsa cueza ligeramente a fuego suave hasta que adquiera la consistencia deseada, teniendo en cuenta que cuanto más tiempo esté al fuego, más espesa quedará.

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Foto orientativa: Jasuca

Nota del autor:

Cuando hago la salsa roquefort para carnes o pescados, no suelo añadir la nuez moscada, pues no me gusta mucho el contraste de esos sabores. Eso sí, me encanta cuando hago la salsa para acompañar pastas sin relleno o ensaladas.

Cuando tengas la salsa al fuego, ten cuidado con la intensidad del mismo, pues si lo tienes muy fuerte la nata podría subir y salirse de la sartén. Si ves que esto pudiera pasar, retira rápidamente la sartén del fuego para que la nata vuelva a bajar y no se salga.

Si al final la salsa roquefort no queda demasiado espesa y queremos rectificar su textura, podemos echar un poco de caldo de pollo, leche, o más nata líquida. Removeremos bien y lista para llevar a la mesa.

Aunque la salsa roquefort se usa sobre todo para carnes, puede servir también de acompañamiento para algunos pescados, para pastas, incluso para ensaladas.

Hay quienes usan mantequilla para hacer esta salsa, pero como ya es suficientemente potente de por sí, yo me decanto por usar aceite de oliva al tener menos grasa.

Podemos congelar la salsa roquefort para usarla en un futuro. Yo suelo tener siempre en el congelador un poco de salsa por si tengo alguna urgencia. Luego sólo hay que sacarla del congelador, dejar que se descongele al aire o en el microondas, y añadírsela directamente al plato que deseemos.

Si quieres puedes usar otro tipo de quesos para hacer una deliciosa salsa de queso, el queso que más te guste puede que consiga que tengas la salsa perfecta para ti... El queso azul, el parmesano, un queso torta, un queso feta, el Idiazabal, el brie. Eso sí, ten en cuenta que según la intensidad de sabor del queso que elijas, puede que haya que modificar las cantidades de queso y de nata.

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